Observo las calles mojadas desde el cristal de la pequeña cafetería de mi barrio, entre sorbo y sorbo de chocolate caliente la misma imagen de siempre coches veloces y personas de mundos diferentes que caminan sin fijarse en nada cada uno con sus propios pensamientos y preocupaciones , el ritmo desenfrenado de la gran ciudad amenizado con luces de colores y música en cada esquina anuncian que se acerca la Navidad.

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